ROBERTO BOLAÑO
y

BRUNO MONTANÉ
(Chile, 1957)

 

 

Los motines
Cuando lleguen los motines los viejos poetas chilenos
          saldrán a la calle a ver qué pasa
Cuando lleguen los motines la angustia alquilará un cuarto en un hotel
          de mala muerte y ahí reposará hasta suicidarse
Cuando lleguen los motines a los viejos albañiles chilenos
          les crecerán alas y podrán jugar a caerse de las construcciones
          y los pájaros se pondrán a caminar por las calles ya cansados
          de construir nidos solamente
Cuando lleguen los motines los viejos cantantes chilenos
          entonarán boleros en los boliches perdidos del desierto

          y serán fosforescentes como el pájaro que perseguía a los mineros
Cuando lleguen los motines los viejos abogados chilenos
          podrán pasarse todo el día en el cine —la platea desierta de butacas
          donde los comandos prenden fuego para calentar la comida
          —estos hombres conversan de cualquier cosa
Cuando lleguen los motines los viejos motines chilenos llorarán
          de nostalgia y pena por no estar vivos
          y los waters estallarán y todas las cañerías en el horizonte negro
          van a ser un puro nudo empapado de mierda
Cuando lleguen los motines la vieja cordillera de los Andes
          se va a derrumbar para que los argentinos puedan venir a Chile
          caminando, para que los poderosos se vayan a esquiar a Suiza
          si todavía tienen ganas de esquiar
Cuando lleguen los motines hasta la vieja Patrona de Chile
          atenderá un prostíbulo aprovechándose de las circunstancias
Cuando lleguen los motines los viejos militares chilenos
          bailarán una cueca frente al mar
          y todas las ballenas acudirán a ver tanta maravilla
          y abrirán sus fauces de ballenas para que por el mundo
          haya miles de jonases
Cuando lleguen los motines los viejos los viejísimos enamorados chilenos
          se dirán adiós adiós para siempre
Y los ojos de los jóvenes serán policromados
          como una máquina del tiempo,
          serán húmedos y bellos como las hojas que el viento arranca
Cuando lleguen los motines

 

 

Publicado en la revista Replicante (México, nº 9, Año III, noviembre 2006 - enero 2007)